lunes, 7 de marzo de 2011

Lo que no nos dijimos a la cara.

Y así hicimos. Volvimos a dónde dejó aparcado mi escarabajo la noche anterior, sí aquel crepúsculo en el que, quien estuvo allí, me recordaría como Beth la borracha de turno. Pero me daba igual. Me la repanpinfla, como diría en cualquier otra ocasión por muy vergonzosa que fuera.


Su chaqueta, que hizo de calienta hombros en todo momento, permanecía encima de mí a pesar de que él, por y para su desgracia, llevase una simple camiseta de manga larga que aunque le tapaba el torso sabía perfectamente, tanto él como yo, que no abrigaba lo suficiente como para no pasar el frío que hacía. Sin embargo, no me la quitó en ningún momento para cobijarse bajo ella.


Por fin llegamos donde estaba mi coche, más comúnmente bautizado por mí como escarabajo. Lo que era ni más ni menos. Desde lejos hice click con la llave de mi automóvil y lo abrí. Nada más estar cerca de él fui directa hacia la puerta del conductor y él, sin tapujos, a la de el copiloto. No sabía si debía dar gracias a aquel silencio que había entre nosotros, pero no estaba dispuesta a hablar sobre la situación tan bochornosa de antes, así que me limité a seguir con aquel sosiego. Arranqué el coche sin más y me dispuse a llegar a la casa de Dan que estaba más lejos de nuestro trabajo que la mía.


Seguimos el camino sin intercambiar palabras, sin ni siquiera dirigirnos el habla o charlar del trabajo como siempre habíamos echo cuando teníamos algún que otro minuto disponible para tomar algo en la cocina, o mejor dicho mini-cocina, que se encontraba en la agencia. Casi llegando a nuestro, o mejor dicho su destino, crucé la calle con el coche y aparqué enfrente del bloque de pisos en el que vivía mi "querido" amigo Dan.


-Bueno, ya hemos llegado - dije sin más rodeos - toma tu chaqueta - eché el brazo hacia los asientos traseros, en el que nada más montarme en el coche la dejé, y agarré su abrigo para devolvérselo -. Gracias.


-De nada, es un placer haber ... - comentó, pero a la vez se quedó callado. Tal vez quería decir algo pero no lo dijo por respeto a mí o quizá por vergüenza a que me disgustase, o me molestase, lo que pudiera decir -. Me ha encantado pasar el día contigo.


-Igualmente - contesté con una sonrisa, no muy típico en mí he de reconocerlo -. Espero no haber sido tan borde como me tacháis en la oficina a mis espaldas.


Se quedó callado, de nuevo. No sabía si lo que había dicho le sentó bien o mal, pero el caso era que lo había soltado ya y que no tenía pensamientos de retirarlo cuando era verdaderamente cierto.


-Hasta mañana Beatrice - articuló haciendo caso omiso a lo que acababa de decir hace apenas unos segundos.


-Sí, hasta mañana - "si no sigo de resaca, claro", y me acordé en ese momento, o mejor dicho me vino de nuevo, ese dolor de cabeza que nada más levantarme resurgió de la nada.


Se bajó del coche y en ese momento en el que mi pensamiento obligó a mis ojos a mirarle giré la cabeza y me encontré con su slip por fuera de los pantalones. No me asusté demasiado, ya que eran los mismos que vi esta mañana, y tampoco me aterroricé, así que ahora tampoco iba a hacerlo. Cerró la puerta del coche y sin esperar a que entrase al portal de su piso me fui alejando con mi escarabajo. Él estaba despidiéndose de mí moviendo de un lado a otro la mano derecha que estaba alzada en el aire y yo, que le observaba por el espejo retrovisor de mi lado, no hice amago de sacar la mano y decirle mediante ella "adiós".


Nada más llegar a casa subí los escalones de dos en dos y entré en ella encendiendo la estufa como si de una anciana a punto de hacer punto me tratase. Me cambié de vestimenta, totalmente, y dejé el vestido, que me prestó mi amiga y vecina, colgado en una percha para que no se arrugase más puesto que me dormí por la noche con él. Cogí mi correspondiente Diario y me senté en la silla del salón, lo abrí y decidí escribir algo.



-Querido Diario - escribí iniciando así una nueva página e historia - ¡no tengo palabras para describir todo lo que ocurrió ayer!. Sin duda la mejor parte de todo fue cuando mi jefa Giselle se resbaló con un charco de agua que había en el suelo del restaurante. Por lo visto al camarero se le derramó un poco de la jarra de agua que llevaba antes de que ella pasase y como no le dio tiempo a llegar antes que ésta no pudo limpiarlo para evitar algún que otro accidente como ese. A pesar de que me dio bastante lástima por el gesto de molestia que profería cuando se calló no pude evitar reírme a carcajadas limpias. Espero no quedarme sin empleo por aquello, aunque he de decir que tampoco debería hacerme mucho caso puesto que iba con algunas copas de más y no sabía ni como me llamaba ... - continué redactando cosas sin sentido pero me reí mucho anotando aquella clase de sandeces ... Al menos eso me hacía olvidar la locura que estuve apunto de provocar esta mañana.

6 comentarios:

  1. ooooo chica..... sigo diciendo que me encanta Dan... ains. Escribes de maravilla! ^^

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  2. esta muy la historia :)
    pasate por mi blog wapaa!!

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  3. arreaaa me encantaaa jo esperaba un besito d despedida pero dan me encanta ejjeje espero pronto el siguieente bss =)

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  4. Pero porque narices lo dejas en lo más interesante? Madre mia!!! Bueno, k me encanta guapa, ke lo haces maravillosamente genial!!! Y ya que estoy aqui y que no hemos podido hablar casi.. Pasate pro mi blog que hay una entrada especial. Llamada: Y llegaste tú... Es muy personal e intima, asik me gustaria saber tu opinion!!! Un besazo enorme guapa!!! y avisame apra el siguiente :)

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  5. Holaaaa!!!!! me ha encantado la entradaa!!!! y me pareció superbonitaa!! pero las demas tienen razón, lo dejaste en la mejor parte y yo tambien espero que subas pronto otra entrada!!!!!!!! ^^ bueno, sigue asi! y si puedes, pasate por mi blog!! que te espera una sorpresitaaa!! ;) un beso! :)

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  6. Humm, más te vale seguir *en plan amenaza*

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