lunes, 22 de noviembre de 2010

Sinopsis de: Los intrépidos viajes de Zoe.

Sinopsis de la novela: Los intrépidos viajes de Zoe

"La aburrida vida de Zoe Fried, una venteañera con poca vida social y que estudia en Bellas Artes especializándose en la fotografía, que es su pasión, tiene un padre de origen alemán, Carleigh y una madre llamada Candelaria, a la que ella llamaba Candi. Ellos están separados y pese a que Zoe vivía con su padre no se encontraba a gusto en ninguno de los dos hogares, por lo tanto emprendió una aventura que provocó un cambio radical en su vida adulta. La novela transcurre en territorios españoles, por los cuales ella viajará y viajará sin asentarse definitivamente en uno, aunque dicen que el amor lo puede todo y quizá ésta cambie de opinión."

domingo, 21 de noviembre de 2010

No tengo palabras para agradecerte los momentos que me has hecho pasar.

Te quiero mi amor!   video

1+1 = 2 ♥

Aún recuerdo el primer día que nos dimos nuestro primer beso, no sabíamos que supondría, tampoco nos importaba, nuestras frentes cruzadas, nuestras mentes interaccionadas, los ojos cerrados y las puntas de nuestra nariz juntas, unos labios que decían "bésame" y otros labios que decían "ya lo haré".

Hay tantas personas en un sólo Universo, en la simplicidad de cinco Continentes, en doscientos cuatro países, unas setenta y tres mil cuatrocientas Islas y aproximadamente cinco Océanos que me resulta complicado pensar en ¿"por qué yo"?.

Tampoco podría llegar a la conclusión de "porque yo lo valgo" ya que mi egocentrismo no llega a esos extremos, ni siquiera al de llamarme inteligente. Porque puedo salir a la calle y no ser el centro de atención del mundo, porque tu te fijaste en mi interior y no en lo que a simple vista se veía, que no era más que una chica de pelo largo, con una simple sonrisa de mejillas sonrojadas y una intensa y chispeante mirada.

¿Qué es lo que vi yo?. A una persona, ni si quiera vi a un chico, sólo a una persona. Una que valía oro, que pondría fin a la guerra de Iraq si se lo propusiera y que desgarró del pecho mi corazón.

Sin ti sería una poetisa sin verso, sería como un girasol ciego que vaga por la ciudad sin dar sentido a la vida

Lluvia de problemas.

Cuando las cosas no salen a pedir de boca, ¿a quién normalmente pedimos ayuda? A nuestra mente para que maquee algunas ideas, pero ¿quién siempre nos defrauda? Ella misma.

Tenemos la mente en tantos problemas que cuando realmente la necesitamos nos deja de lado y es cuando nuestros quebraderos de cabeza aumentan conforme pasa el tiempo.

Para colmo, esta sociedad egoísta no ayuda, bueno si que lo hace, crea más problemas de los que tenemos. Nos machacan y machacan hasta que nuestra mente se colapsa, hasta que estamos saturados y hasta que necesitamos una limpieza de disco duro o comprarnos uno nuevo. Pero sucede que el cerebro no está preparado para nuestra conciencia maligna.

Gracias a dios, tenemos nuestro psicólogo personal, el corazón. Cuando la cabeza no ayuda, cuando está saturada, escuchamos a nuestro corazón, y ¡qué razón!.El es a quien de verdad le importamos, quien deja la vida y deja de latir por nuestro sufrimiento.

¿Realmente somos un ejemplo a seguir para nuestra descendencia?

Cada vez más hay persona que se piensan que son un ejemplo, un héroe o heroína, adicta, o quizá un ídolo que se atribuye unos poderes que no posee.

Nos definimos como personas nobles y fieles, que pueden, que están, cuando las necesitamos, ¿realmente es cierto?. ¡NO!, tiran la piedra y esconden la mano, pero bajo ninguna circunstancia les podemos reprochar nada, porque anteriormente nosotros lo hemos hecho con otras personas, y ahora nos sentimos traicionados, así es como lo hemos hecho sentir a otras personas, pero cuando se trata de nosotros, nos hacemos las víctima, ¡Y QUE BIEN SE NOS DA!, con que facilidad lloramos y discrepamos sobre las personas que nos han dado un NO por respuesta, y como las ponemos verde y a parir cuando no hacen lo que nosotros le mandamos o le pedimos.

¿Esto es una sociedad o una cadena de favores mutuos?

Si educamos a los niños, no tendremos que castigar a los adultos.

Con los niños nos dedicamos a utilizar la psicología inversa, pero ¿qué hacemos con los mayores?, ¿qué hacemos con los hechos de las personas adultas que no tienen marcha atrás?.
La vida es una simulación de videojuego, pero con un pequeño cambio, no existe más vida que una.
Vamos buscando por la vida los objetos ocultos que dan sentido a nuestra existencia, cosas que tenemos como una espina en el corazón y que debemos encontrarlos si queremos seguir viviendo.
Cuando somos niños no sabemos las preocupaciones que resulta ser un adulto, y cuando somos adultos queremos volver a ser niños porque se nos juntan los problemas amorosos, con los económicos y lo sociales. De pequeños todos hemos soñado con ser novio/a de alguna chico/a que se encontraba en clase, pero era una inocentada de las nuestras, la economía no corría de nuestra mano, por lo tanto eso era un problema que no nos preocupaba y en lo social con un:

-Hola me llamo … ¿y tú?.

Y con esa frase comenzábamos a conocer personas a diestro y siniestro. Ahora no sólo vale con un hola, a un desconocido porque pueden suceder dos situaciones: que no sea nada amigable con personas que no conoce o que sólo conteste a lo que tú le dices sin ninguna intención de relacionarse.

Sin embargo, todo esto es una pequeña parte que conforma la infancia, y que por lo visto los niños son el vivo ejemplo de lo que ven , son la destreza de sus padres y la influencia de sus amigos, y que aunque nos cueste negarlo la influencia puede más que todo eso.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La fe se limita por los latidos de mi corazón y mis entrañas.

Si en la vida estamos hechos de cuerpo y alma.
Si nuestra fe es la de nosotros mismos y nuestras ganas de vivir se aferran a un Dios invisible.
Si encontramos lo que no queremos y echamos en falta lo que nos apetece y nos falta.
Si nos desencantamos a nuestra edad por el transcurso de los años.
Si la vida es vida porque no hay muerte, y la muerte es la ausencia de vida pero es la reencarnación del alma en otro cuerpo.

¿Verdaderamente creemos en una religión que nos verifique al 100% por 100% que existimos para la resurrección de nuestra alma y el desperdicio de nuestro cuerpo?.

¿No despertamos con la sensación de que tenemos a alguien único y sensacional a nuestro lado y que es para nosotros nuestra divinidad y nuestra razón de existencia?.

Ciertamente no necesito la reencarnación, ni la resurrección, ni la vida después de la muerte, porque mi vida es la esencia de lo que para mi es primordial y mi Dios es solamente una persona que tiene nombre al igual que apellidos, los cuales nombraría, pero no hago afán de decirlo ya que si lo hiciera no sería solamente mi providencia, sino que también sería la de los demás, por ello hago supresión de él, de mi eterno y mi eternidad.

martes, 2 de noviembre de 2010

Alguien dijo ...



La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento.

Me he quedado sin respirar muchas veces, he sentido que me ahogaba, he querido gritar y patalear ... Pero eso acabó. Acabó hace 8 años. Con diez años empecé a tomar decisiones y ahora con 18 no puedo enfrentarme a casi nada por miedo a perder todo.

Pero cuando realmente me quedé sin respirar es cuando apareció él. Cuando un "guau" dio un giro de 360º C a mi vida, cuando sólo éramos él y yo. Todo lo demás era un cero a la izquierda.

El porcentaje de nuestro amor tocaba las estadísticas de la Bolsa, haciendo caer en picado el PIB.

El dos de noviembre de dos mil nueve fue cuando un meteorito a las 22:40 atravesó mi mirada y se quedó con una amenazante pero dulce pregunta.

Pronto llegarían las miradas, los besos, las caricias, los te quieros, las lágrimas. Y parece ser que no dejaremos de llorar en esta vida. Pero he pasado de llorar de tristeza y melancolía, por no conseguir algo que me proponía, a sollozar de alegría y entusiasmo por volver a encontrarme con sus ojos, que sus dedos rocen los míos, que sus labios impacten fuertemente en mi boca ... Y una diversidad de cosas que no podría describir con palabras sino con hechos.

Y el hecho es que: te quiero. No hay más.