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domingo, 21 de noviembre de 2010

No tengo palabras para agradecerte los momentos que me has hecho pasar.

Te quiero mi amor!  

1+1 = 2 ♥

Aún recuerdo el primer día que nos dimos nuestro primer beso, no sabíamos que supondría, tampoco nos importaba, nuestras frentes cruzadas, nuestras mentes interaccionadas, los ojos cerrados y las puntas de nuestra nariz juntas, unos labios que decían "bésame" y otros labios que decían "ya lo haré".

Hay tantas personas en un sólo Universo, en la simplicidad de cinco Continentes, en doscientos cuatro países, unas setenta y tres mil cuatrocientas Islas y aproximadamente cinco Océanos que me resulta complicado pensar en ¿"por qué yo"?.

Tampoco podría llegar a la conclusión de "porque yo lo valgo" ya que mi egocentrismo no llega a esos extremos, ni siquiera al de llamarme inteligente. Porque puedo salir a la calle y no ser el centro de atención del mundo, porque tu te fijaste en mi interior y no en lo que a simple vista se veía, que no era más que una chica de pelo largo, con una simple sonrisa de mejillas sonrojadas y una intensa y chispeante mirada.

¿Qué es lo que vi yo?. A una persona, ni si quiera vi a un chico, sólo a una persona. Una que valía oro, que pondría fin a la guerra de Iraq si se lo propusiera y que desgarró del pecho mi corazón.

Sin ti sería una poetisa sin verso, sería como un girasol ciego que vaga por la ciudad sin dar sentido a la vida

jueves, 4 de noviembre de 2010

La fe se limita por los latidos de mi corazón y mis entrañas.

Si en la vida estamos hechos de cuerpo y alma.
Si nuestra fe es la de nosotros mismos y nuestras ganas de vivir se aferran a un Dios invisible.
Si encontramos lo que no queremos y echamos en falta lo que nos apetece y nos falta.
Si nos desencantamos a nuestra edad por el transcurso de los años.
Si la vida es vida porque no hay muerte, y la muerte es la ausencia de vida pero es la reencarnación del alma en otro cuerpo.

¿Verdaderamente creemos en una religión que nos verifique al 100% por 100% que existimos para la resurrección de nuestra alma y el desperdicio de nuestro cuerpo?.

¿No despertamos con la sensación de que tenemos a alguien único y sensacional a nuestro lado y que es para nosotros nuestra divinidad y nuestra razón de existencia?.

Ciertamente no necesito la reencarnación, ni la resurrección, ni la vida después de la muerte, porque mi vida es la esencia de lo que para mi es primordial y mi Dios es solamente una persona que tiene nombre al igual que apellidos, los cuales nombraría, pero no hago afán de decirlo ya que si lo hiciera no sería solamente mi providencia, sino que también sería la de los demás, por ello hago supresión de él, de mi eterno y mi eternidad.

martes, 2 de noviembre de 2010

Alguien dijo ...



La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento.

Me he quedado sin respirar muchas veces, he sentido que me ahogaba, he querido gritar y patalear ... Pero eso acabó. Acabó hace 8 años. Con diez años empecé a tomar decisiones y ahora con 18 no puedo enfrentarme a casi nada por miedo a perder todo.

Pero cuando realmente me quedé sin respirar es cuando apareció él. Cuando un "guau" dio un giro de 360º C a mi vida, cuando sólo éramos él y yo. Todo lo demás era un cero a la izquierda.

El porcentaje de nuestro amor tocaba las estadísticas de la Bolsa, haciendo caer en picado el PIB.

El dos de noviembre de dos mil nueve fue cuando un meteorito a las 22:40 atravesó mi mirada y se quedó con una amenazante pero dulce pregunta.

Pronto llegarían las miradas, los besos, las caricias, los te quieros, las lágrimas. Y parece ser que no dejaremos de llorar en esta vida. Pero he pasado de llorar de tristeza y melancolía, por no conseguir algo que me proponía, a sollozar de alegría y entusiasmo por volver a encontrarme con sus ojos, que sus dedos rocen los míos, que sus labios impacten fuertemente en mi boca ... Y una diversidad de cosas que no podría describir con palabras sino con hechos.

Y el hecho es que: te quiero. No hay más.