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miércoles, 12 de enero de 2011

Si contase la vida por problemas acabaría en un agujero de desesperación

Acabé gritando un día "¡porqué a mi!", típica frase que decimos cuando nos sentimos atrapados entre problemas, cuando la invasión nos controla la mente y cuando exasperamos con tantas ganas que nos daríamos chocazos contra la pared continuamente.

"Mátame si deseas pero no me dejes sufrir de esta manera", me dije a mi misma un día. ¿Y de que sirve hablar sola?. Quizá en ese momento estaba enfadada conmigo misma, quizá sólo tenía ganas de gritar y gritar o simplemente sentía la necesidad de enfurecer mis sentidos.

Los valores de la vida ... Sí, algo que tenemos todos pero que no utilizamos. Siempre nos ponemos por encima de los demás, siempre hay un motivo por el cual tú estás encima de tal y tal está encima de tí.

Ni son todos los que están,
ni están todos los que son
.

Aquí está la importancia. Si no está la persona que quieres todo lo demás no te importa, "me importa un bledo" exacto una mierda, hablando pronto y claro.

Si lo único que quería yo era ser feliz "¿pido tanto?". No sé cuando dejaré aquellos monólogos interiores que me comen por dentro. Sin embargo quien dijo que no era una buena forma de desahogarse ... A mi me va a la perfección, deberíais probarlo, pero ... ¿quién soy yo para aconsejar?.

Una individua que deambula con una mente vacía, que no en blanco y que no tiene ni voz ni voto en la sociedad a pesar de la mayoría de edad. Prefiero vivir en la ignorancia que saber más de lo que sé y saber más de lo que soy.

¿Y sí yo soy aquella que exprimió al máximo sus pensamientos y que farda por seguir teniendo tiempo y espacio porque el saber no ocupa lugar, o eso dicen?.

Así es el caos de la existencia, piensas más de lo que haces y al final acabarás sin hacer lo que estás pensando, la mente dominante, la mente controladora, y dijo Descartes sin demostraciones ¿habrá algo de lo que podamos estar completamente seguros?. Sí, estamos aquí pero ¿dónde está nuestra mente?, nuestra mente que en clase vuela al más allá como en el cuento de Peter Pan.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Se llama decepción.

Cada día nos encontraremos con personas que no merecerán la pena, ni una palabra que salga de nuestra boca o una simple frase escrita por nosotros.

Y sí, ayer caí en la conclusión, después del sufrimiento de que en el mundo tiene que haber de todo, incluso personas que quieran pisotearte, pero que sólo podrán si le dejas. Individuos que dejarán todo el trabajo que haces, todo el tiempo que dediques y todo el empeño que le pongas  por los suelos. Pero de nuevo todo esto sucederá si quieres.

He escuchado palabras de todo tipo: inculta, meticulosa, borde ... incluso fea. Pero no me importó, no tenía la necesidad de creer lo que me decían sólo porque hago lo que hago y me gusta. Sí, soy aficionada a escribir ¿quién no ha soñado con publicar el libro de su vida?, ¿quién no necesita en un momento determinado enfrentarse a un papel y poner como se siente en ese momento porque su ánimo está por los suelos? Todos, hasta el último ser vivo que exista. Sin embargo anoche escuche la palabra inmadura. Ese adjetivo, y mucho más sin conocerme, me llegó muy hondo. Sé a la perfección que no lo soy, pero me lo creí. Admití las palabras de un desconocido, y la única culpable que hay aquí soy yo. Después de lágrimas, respiración entrecortada y ánimos nocturnos estimé las palabras que escupió por su boca y recapacité. Medité sobre lo que dijo y caí en la conclusión, en seguida, de como una persona sin conocerme, sin leer nada que haya escrito y sin ni siquiera entablar una conversación formal conmigo pudo llegar a patearme, pisotearme e incluso aplastarme.

Y lo peor de todo no es que esa persona viva por y para tirar por borda todo lo que hacemos, sino que nosotros, ¡encima!, le dejamos.

Con todas estas palabras, esta recapacitación y lo que me queda por vivir pretendo equivocarme una vez, pero no dos. Y como dijo Sócrates en su día partiré del "sólo sé que no sé nada".

domingo, 21 de noviembre de 2010

Lluvia de problemas.

Cuando las cosas no salen a pedir de boca, ¿a quién normalmente pedimos ayuda? A nuestra mente para que maquee algunas ideas, pero ¿quién siempre nos defrauda? Ella misma.

Tenemos la mente en tantos problemas que cuando realmente la necesitamos nos deja de lado y es cuando nuestros quebraderos de cabeza aumentan conforme pasa el tiempo.

Para colmo, esta sociedad egoísta no ayuda, bueno si que lo hace, crea más problemas de los que tenemos. Nos machacan y machacan hasta que nuestra mente se colapsa, hasta que estamos saturados y hasta que necesitamos una limpieza de disco duro o comprarnos uno nuevo. Pero sucede que el cerebro no está preparado para nuestra conciencia maligna.

Gracias a dios, tenemos nuestro psicólogo personal, el corazón. Cuando la cabeza no ayuda, cuando está saturada, escuchamos a nuestro corazón, y ¡qué razón!.El es a quien de verdad le importamos, quien deja la vida y deja de latir por nuestro sufrimiento.

¿Realmente somos un ejemplo a seguir para nuestra descendencia?

Cada vez más hay persona que se piensan que son un ejemplo, un héroe o heroína, adicta, o quizá un ídolo que se atribuye unos poderes que no posee.

Nos definimos como personas nobles y fieles, que pueden, que están, cuando las necesitamos, ¿realmente es cierto?. ¡NO!, tiran la piedra y esconden la mano, pero bajo ninguna circunstancia les podemos reprochar nada, porque anteriormente nosotros lo hemos hecho con otras personas, y ahora nos sentimos traicionados, así es como lo hemos hecho sentir a otras personas, pero cuando se trata de nosotros, nos hacemos las víctima, ¡Y QUE BIEN SE NOS DA!, con que facilidad lloramos y discrepamos sobre las personas que nos han dado un NO por respuesta, y como las ponemos verde y a parir cuando no hacen lo que nosotros le mandamos o le pedimos.

¿Esto es una sociedad o una cadena de favores mutuos?

Si educamos a los niños, no tendremos que castigar a los adultos.

Con los niños nos dedicamos a utilizar la psicología inversa, pero ¿qué hacemos con los mayores?, ¿qué hacemos con los hechos de las personas adultas que no tienen marcha atrás?.
La vida es una simulación de videojuego, pero con un pequeño cambio, no existe más vida que una.
Vamos buscando por la vida los objetos ocultos que dan sentido a nuestra existencia, cosas que tenemos como una espina en el corazón y que debemos encontrarlos si queremos seguir viviendo.
Cuando somos niños no sabemos las preocupaciones que resulta ser un adulto, y cuando somos adultos queremos volver a ser niños porque se nos juntan los problemas amorosos, con los económicos y lo sociales. De pequeños todos hemos soñado con ser novio/a de alguna chico/a que se encontraba en clase, pero era una inocentada de las nuestras, la economía no corría de nuestra mano, por lo tanto eso era un problema que no nos preocupaba y en lo social con un:

-Hola me llamo … ¿y tú?.

Y con esa frase comenzábamos a conocer personas a diestro y siniestro. Ahora no sólo vale con un hola, a un desconocido porque pueden suceder dos situaciones: que no sea nada amigable con personas que no conoce o que sólo conteste a lo que tú le dices sin ninguna intención de relacionarse.

Sin embargo, todo esto es una pequeña parte que conforma la infancia, y que por lo visto los niños son el vivo ejemplo de lo que ven , son la destreza de sus padres y la influencia de sus amigos, y que aunque nos cueste negarlo la influencia puede más que todo eso.

jueves, 21 de octubre de 2010

Fácil lo detectable, dificil lo inolvidable.

La vida, la vida, la vida … ¿Qué es la vida?, ¿cómo se definiría vida?, ¿cómo lo contrario a la muerte?, ¿y que es la muerte?.

La muerte es por la que dejamos de existir, la muerte es por lo que cogemos depresiones hacia ella, la muerte no es más que un miedo existencial que atormenta nuestros pensamientos y nuestro subconsciente. La muerte no es más que momento en el cual nuestra vida se esfuma. Pero como ya dije ¿qué es la vida?.

La vida es pensar mucho y hacer poco. El elixir de la vida es la existencia, es la fe al prójimo, es la fe a algo que no existe, es la fe o la creencia de alguien que no aparece, que no te ayuda, que te quita lo que más quieres, que te pone obstáculos en esta vida … ¿Por qué no creemos en nosotros mismos?. Porque si creyéramos en nosotros, de forma egoísta, saltaríamos los baches, nos comeríamos el mundo, haríamos de las palabras los hechos.

Pero aunque creyéramos en nosotros mismos no podríamos caer, no tendríamos que levantarnos, no tendríamos vergüenza a lo que no se debe y seríamos espabilados para lo que nos conviene.
La vida. La vida no es más que una estrella fugaz, que un pájaro volando, la vida es “un visto y no visto” … La vida comienza, y sigue con nuestras generaciones, y finaliza.

lunes, 11 de octubre de 2010

Sigo abonando mi vida en cuentas bancarias.

Se dice que nadie tiene un precio, pero esa frase sólo acaba cuando enseñan un fajo de billetes y que los puedes palpar y observar con deseo y babas en la boca.

Nadie se vende, sin acarrear consecuencias y sin obtener nada a cambio.

Somos capaces de vender nuestra propia alma para conseguir nuestro objetivo, sueño o felicidad. Pero no sabemos que esa alma es la que va a disfrutar de nuestros placeres más ocultos.

En conclusión, la vida es un fondo de armario que nunca llegaremos a encontrar en nuestro corazón.

domingo, 10 de octubre de 2010

Una vez más se cumple el "nunca sabes lo que quieres hasta que lo pierdes".

, así es. Hace casi 18 años que nací y comencé a vivir, pero hace poco más de 8 que dejé de vivir.Como dijo Platón "el cuerpo está formado de dos elementos: alma y cuerpo, pero el principal de ellos es el alma, ya que le da vida y movimiento al cuerpo".

He llegado a la conclusión, de que mi alma va muriendo por momentos. De que mi cuerpo se va debilitando y de que mis ganas de vivir y de existir van disminuyendo. Quisiera ser fuerte, quisiera poder ver la vida de un mundo diferente al de Pío Baroja o al de Miguel de Unamuno.Pero no, no es así.

Parece que nací ayer y que en un día mis desgracias han ido aumentando. Con mis casi 18 amargos años, dedico el tiempo a recapacitar, y desde que tuve uso de razón no paro de darle vueltas a mi cabeza buscando una solución a mis llantos o más bien una respuesta a ellos.

Pronto, llegará el momento en el que mi corazón no aguante más presión y ese será el momento en el que perezca.

Me duelen los ojos, me escuecen, mis mejillas son la vertiente que desemboca en la comisura de mis labios. Y ahora llega la ansiada pregunta, ¿por qué?. Porque no puedo llegar a la conclusión de mis pequeños pasos en el mundo y porque la finalidad de mis palabras se van esfumando, llegando a ser nada.

Mi felicidad. Esa es la palabra y cosa abstracta que quiere conseguir todo el mundo, lo que por y para ello vive aquí, por la que encierra su mente en cuatro paredes y por la que su imaginación echa al vuelo sin dejar rastro. La mía alzó el vuelo, hace casi 8 años, y ahora me pregunto sí mi nacimiento ha sido algo positivo o si sólo he sido un problema en esta encrucijada. Y si he llegado a ser algo provechoso en esta vida.

El desenlace de mis pensamientos llegan al punto que yo quería, al conocimiento preciso. ¿Seré una buena hija, novia, prima, hermana, amiga ...? No lo sé, tampoco es que mis intenciones se desvíen sólo a esa idea. De lo que sí estoy segura es de que aunque no me haya podido ayudar a mi misma, sí que he podido ayudar a los demás, por lo que me enorgullezco de mi misma.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Ante todo radicalización y firmeza en nuestra posición.

Antiguamente las personas eran quemadas en la hoguera por protestar o más bien por dar rienda suelta a las que eran sus creencias religiosas. Ahora con el paso del tiempo se ha ido disipando pero eso no significa que esté totalmente eliminada por completo. La ocurrencia del siglo XXI es discriminar y despreciar a todo aquel que no tenga los mismo ideales que otras personas, no es quemado a la hoguera, pero si se le deja un margen de soledad.

¿Estamos atados tanto a la sociedad que no podemos manifestar nuestras ideas? Sí, quizás ese sea el problema que exista, entre otros, en este Estado.

El extremo de la soledad es tan grande que por miedo a él retorcemos nuestra opinión en lo más profundo de nuestro ser por miedo a la discriminación y al desprecio que te puedan ocasionar cierto tipo de personas. ¿Realmente puede llamarse a una persona hereje por no tener el mismo ideal? Aunque esa connotación sólo exista para las personas que no poseen las mismas creencias religiosas del Cristianismo. Yo pienso que no, que hereje sigue significando lo mismo, pero sí que se le puede llamar fascista o nazi, una denominación un tanto peculiar para los tiempos que estamos viviendo, pero aún así sigue vigente.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Quién dijo confianza?

¿Alguien podría decir la razón por la cual despreciamos a los seres que critican a nuestras espaldas?.

¿Alguien podría explicar la razón por la cual nunca tenemos tiempo para nosotros?.

¿Alguien podría manifestar la razón del por qué hablar de seres despreciables?.

Creo tener todas las respuestas a las preguntas.

La respuesta de la primera pregunta es porque ellos también nos demuestran el desprecio que sienten por nosotros cuando hablar a nuestras espaldas. Porque cada palabra que escupen de su boca es un puñal. Un puñal que si dijeran en nuestras propias caras nos mataría en milésimas de segundo. Tal vez sí, tal vez no. Nunca se sabe. Pero esas personas son las peores. Son la doble moneda del mundo. La que te ponen una cara cuando realmente es una cruz.

A la segunda pregunta me gustaría tener bastantes razones por las cuales pasamos más tiempo pensando en los demás que en nosotros mismos. Siempre estamos disponibles para los demás, siempre dejamos nuestro brazo a manos de ellos, por eso cuando a la hora de la verdad se necesita a las personas hacen como que no has echo nada por ellos y se lavan las manos, como se diría en estos casos "tienen más cara que espalda". De hecho no son culpables de que nuestra inocencia toque el cielo. Y en estos casos la frase sería "te espabilas o te espabilan".

Pero creo que la respuesta más obvia es la última, es la pregunta por la que hay miles y millones de respuestas. Para empezar hablamos de esa persona, porque ha tenido un estatus en nuestra vida que cualquier otra persona podría alcanzarlo a no ser que exista otra persona con el mismo nivel que ella. También pienso que hablamos de ella, ya que damos por hecho que ella lo hace con nosotros en su caso.

¿Cuáles son mis intenciones con tales preguntas? Pues os diré el kit de la cuestión. Y de porqué me hago tantas preguntas, y el porqué de tener tantas respuestas.

¿Por qué tenemos Diarios o por qué escribimos, o escribíamos en uno, cuando "supuestamente" tenemos mejores amigos?.

También tengo la respuesta. Porque a esa persona a la que llamamos "mejor amigo" y a la que alabamos tanto, cuando no hay otra persona en la que confiar, no tiene la respuesta a nuestros problemas ya sean familiares o no. Pero sin embargo, hay algunos que contamos y otros que no. Por eso tenemos un "amigo mudo". Sí, nuestro Diario, ese es nuestro amigo mudo. Mejor dicho nuestro fiel amigo mudo. Aquel que no sale con nuestros amigos y que se queda todo el día encerrado en casa, el cual no tiene respuesta a nuestros problemas. De hecho nadie tiene solución a nuestros problemas, sólo uno mismo. Tampoco podremos quejarnos de críticas o quejas por parte de nuestro amigo el mudo, ya que no existirá ningún tipo de crítica constructiva cuando hagamos algo malo, pero tampoco habrá ningún halago cuando hagamos algo que esté bien. ¿Es justo no?. Por eso y por todo más, pon un amigo mudo en tu vida.

La conclusión de lo incalculable.

¿No habéis sentido alguna vez la necesidad de callar las bocas de los que se empeñan en dar consejos?. Yo también, doy por hecho que ustedes sí.

Porque yo la siento cada día, a cada segundo y a cada minuto que mueve y remueve mi vida. He sentido la necesidad de tirarlo todo por la borda, gracias a esas personas que se empeñaron en su momento a maldecir cada movimiento que realizaba. Pero no, ya no. Somos más fuerte que todas las palabras negativas de las personas que son o no allegadas a nosotros. ¿Las palabras que más duelen? Las de nuestros seres queridos. Pero hay momentos en los que basamos nuestra vida en el que dirán. Momentos en los que cualquier comentario ofensivo te llega como un puñal, y tal vez esa persona no te conoce ni de vista.

Pero nos sentimos así por el simple hecho de que tenemos un mal día, un mal momento o una mala vida.

Como ya he dicho y seguiré diciendo, nuestra vida está basada en comentarios excesivamente ofensivos y en el que dirán. Pensamos que lo correcto es, cuando una persona nos ofende, seguirle el juego, ponernos a su nivel e incluso llegar a ser como son ellos. Unas personas lo hacen con maldad y otras personas lo hacen por impulsos. Sí, los mismos impulsos que te arrebatan cualquier afirmación u opinión sobre algo. Y todo es porque no podemos estar por debajo de las personas, siempre debemos ir pisando fuerte.

Eso, exactamente eso es lo que nos pasa. Que siempre tenemos que estar por encima de las personas, que nuestra última palabra es la que cuenta y que nos debemos poner agresivas para que nuestra palabra tenga una mínima importancia.

Ha habido momentos, y los seguirá habiendo en el que nuestro ser interior se revele y salgo al exterior, porque no siempre tenemos la suerte de que nuestra educación florezca, pero tal vez con un poco de tacto consigamos seguir teniendo el respeto que nos debemos ganar sin ponernos agresivos y sin subir de tono la voz.

Por eso debemos saber que hay momentos en los que debemos hablar, pero también debemos aprender los momentos en los que es mejor callarse, porque como dice la policía cuando te arresta "cualquier palabra será utilizada en tú contra".

viernes, 10 de septiembre de 2010

Soñamos ser amados, soñamos ser queridos, soñamos, soñamos, soñamos ... Que de tanto soñar nos caímos.

Hoy, día 9 de septiembre de 2010. Por fin me marcho de aquella infernosa casa, quizá luego
me arrepienta de decir eso pero ahora mismo no. Estoy total y felizmente contenta. No es culpa mía. Es solamente culpa de una persona, de esa persona que hace algo más de siete años, incluso me atrevería a decir que ocho años. Aquella persona que cuando tenía diez años arruinó mi vida, e incluso mi infancia y creo que por eso y por algo más no se merece ni si quiera mis críticas. Por que el criticar a una persona supone perder demasiado tiempo en ella, y sería mucho más fácil pasar del tema. Yo creo que el criticar es sacar demasiado hacia fuera lo que piensas de una persona, que lo único que le estás dando es una importancia que no tiene.

Le estás dando el protagonismo que no se merece, y tu actitud al criticarle baja por momentos, porque estás poniéndote a su altura. Esa persona te hace la vida imposible, y por supuesto no le vas a tocar las palmas, pero sí se debería pasar de ella, porque como ya digo es puro protagonismo lo que se le dá. Entonces es mejor pasar del tema, y seguir con tu vida porque con o sin personas tu vida va a seguir siendo un amargamiento el hablar con esa persona o mejor dicho hablar de esa persona te hace sufrir y te hace perder los estribos, la paz y la tranquilidad.

Por otra parte tengo que agradecer a mi media naranja, a esa persona que sólo se separa de mi porque no vivimos juntos, por desgracia. A esa persona, a la que yo le daría el cielo si fuera necesario, agradecer una vida entera por haber apostado por mí, por haber depositado la confianza que me merezco, por poner su corazón en mi mano y por darme la llave de sus pensamientos.

Pienso que las personas deberíamos de salirnos de lo normal, es decir dejar de decir siempre la misma frase "no tengo palabras para describir lo que siento por tí" o "te quiero tanto que daría mi vida por tí", como tantas otras frases míticas. Tenemos que dejar de ser tan monótonos, de dejar de hablar tanto y de demostrar más, de dejarnos la piel en el prójimo, de demostrar día sí y día también todo lo que queremos a esa persona. La dificultad está cuando esa persona te deja, te abandona, te sustituye ... Hay tantos calificativos para definir la palabra abandono que no sabría por cual empezar. Ahí, en ese preciso momento es cuando se viene el mundo encima, cuando no sabes responder, cuando piensas que tu vida ha sido un engaño, cuando todo lo que has echo ha quedado a la deriva, cuando necesitas apoyo es cuando realmente te dejan de lado.

Ha habido en nuestra vida personas a las que has tenido mucho que agradecerle, porque siempre han estado para tí, pero cuando realmente esas personas te necesitan nos lavabamos las manos mientras ayudamos a personas que no han movido un sólo meñique por nosotros. ¿Un tanto injusto no?, pero cuando hay personas que saben engatusar a las demás, cuando hay personas que nos manejan como quieren, nosotros no nos damos cuenta o si lo hacemos es tarde, aunque dicen que nunca es tarde cuando la dicha es buena o que nunca es tarde para darse cuenta de las cosas. Es totalmente mentira, porque hayas perdido un día, dos, tres semanas, diez meses o incluso años, ¿quién te devuelve ese tiempo lleno de mentiras y de manejos? ¡Nadie!. ¿Quién es esa persona que te ayuda cuando estás totalmente sólo y cuando no tienes a nadie en quien desahogar tus penas?. En ese momento nadie, nadie tiene la suficiente capacidad para ponerse en tu lugar, nadie tiene la capacidad de olvidar ni de perdonar lo suficiente. Por mucho tiempo que hayas pasado con esa persona, por muy bien que le expliques tu situación, por muy semejante que sea su estado o situación del tuyo, por ... Por nada, una persona que no ha pasado en vivo y en directo por esa situación lo mucho que puede hacer es sentir lástima o pena de ti. No más.

Nos creemos sabedores de todo, nos pensamos y nos engalardonamos por ayudar, y lo único que hemos hecho es escuchar. Escuchar a una persona que necesitaba un oido fino y un hombro pañuelo.
Con el máximo dolor de mi corazón tengo que decir que no, que no sabremos como nos moriremos, que aunque pensamos que nos conocemos, realmente no sabemos ni la cuarta parte de nosotros. Nos moriremos sin saber cual es nuestra personalidad, cuales son nuestros objetivos y también sin conseguir lo que nos propusimos conseguir.

¿Somos lo que somos o somos lo que realmente queremos ser sin ser lo que hemos querido y sin ser lo que hemos soñado?.

Se acabó el tú en tu casa y Dios en la de todos.

Nadie. Nadie deja que sea yo la equivocada, la que aprenda de mis errores, la que crea lo oportuno, la que decida lo que es importante en mi vida, porque es mía. No tengo más opciones, no me dejan otra opción, me pongo de malhumor, cada vez que alguien se mete en mi vida, ¿creo que es lo lógico no?. Procuro no meterme en la vida que no me concierne, procuro no dar consejos que no sirvan para nada, y tampoco los doy a menos que me lo pidan.

Creo que he sido consecuente cuando he elegido algo, pero también he apechugado cuando me ha tocado enfrentarme a lo que yo he elegido, ¿le he pedido ayuda a alguien?. Creo, es más lo afirmo, que no. Que como a mí no me importa la vida de los demás, creo que mi vida por muy familia de quien sea, no debería de importarle tanto mi vida, o como mucho no sobrevalorar demasiado mi vida, y valorar más la de ellos, porque es en la de ellos en la que se tienen que fijar. Porque yo no estaré ahí para ayudarles lo suficiente.

De hecho, cuando una persona sale ilesa de sus estudios, la felicitan una vez, pero cuando no es así ¿cuántas veces le reprochan que ha metido la pata, que ha pasado de todo? Muchas y muchas veces. ¿Por qué no es al contrario?, ¿por qué cuando te quedan asignaturas pendientes en la vida no es cuando más apoyo recibes?.

martes, 7 de septiembre de 2010

A veces es mejor fingir que ser vencido.

Una se cree la persona más desdichada del mundo ... Tal vez sea o no así, piensa que todo su alrededor gira entorno a ella, que las personas se mueren por sus huesos ... Pero tal vez no sea así.

Tal vez la sonrisa que ponemos en nuestra cara sea falsa y no tenga ningún sentido para nosotros, porque sabemos que realmente no es así como nos encontramos. Pero si hacemos felices a otras personas sacamos mil y una sonrisas, podemos reírnos sin querer hacerlo, podemos sonreír sin poder, pero es así, hay personas que dejan muchas sonrisas y alegrías cuando se van. Y el hecho de que hayan estado ahí, para lo bueno y para lo malo es lo que realmente importa, no importa si es de clase baja, media o alta. Pero hay que irse preparando para lo que venga, para la desaparición de alguien por la que tus ojos no sabrán lo que es la Tierra, porque conocerán más el mar.

Y mientras más luchamos contra la tristeza de pensar eso, más fuerte se hace, porque siempre gana, porque no sirve el "estará bien en donde se encuentre", no, nosotros queremos que esté aquí, nosotros queremos abrazarla todos y cada uno de los segundos de nuestra vida. No nos vale con "te estará viendo", queremos verle también, queremos poder tocarle, darle un beso en la mejilla y decirle lo mucho que le echas de menos, lo mucho que le quieres, lo tanto que te acuerdas de ella.

Seamos realistas, por mucho que queramos que lo pase bien esté donde esté, le echamos de menos, le necesitamos a nuestro lado, necesitamos ser escuchados, porque quiza no exista otra persona que te escuche al igual que ella, otra persona que sepa cual es tu estado de ánimo con sólo decir una palabra, una persona que sabe que tus lágrimas harían charcos en la tierra si alguien le falta.

Es aterrador la palabra desaparición, pero más aterrador es la palabra muerte, es como un escalofrío, es como una ansiedad, como si tuvieran tu corazón en la mano y lo estuvieran apretando para que dejases de respirar, para que el sufrimiento dejase de existir, para que los problemas se fueran a otro mundo, para que tu alma busque a otro ser, para que busque la vida.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Lo innovado siempre es diferente.

Le damos demasiada importancia a lo que llamamos problemas, creo que los problemas son retos que te va ofreciendo la vida o más bien imponiendo, y que debes de buscarles solución. Creemos que sabemos demasiado por las veces que nos hemos caído, pero no es así. Más bien aprendemos de las veces que nos hemos levantado, de las veces que hemos luchado por lo que es nuestro y por las veces que nos hemos dado cuenta de que un fallo puede cambiarlo todo en segundos.

Hay momentos en los que sobreactuamos, momentos en los que nos gustaría ser algo que no somos o queremos tener algo que no tenemos, y que por encima de cualquier cosa queremos como a cualquier extremidad de nuestro cuerpo. La dificultad es retener la cosa que anteriormente queríamos como a nuestro alma y la cosa que poseemos actualmente, esa es la dificultad que nos pone la vida. La barrera que nos pone la vida entre lo que queremos, lo que poseemos y lo que queremos retener en nuestra vida. Es difícil, muy, muy difícil, el poder retener algo cuando ese algo dice no, pero más duro es conseguirlo para después perderlo, por eso movemos tierra y mares, para que no se escape de nuestras manos. Algunas personas llegan a pensar que son luchadores natos, pero no es así, porque eso que a ellos llamaban retención de lo que quieren se ha convertido en una lucha cara a cara, porque evidentemente cuando tenemos algo viene otra persona y nos lo arrebata de las manos o por lo menos lo intenta. Ese es el momento en el que la retención se convierte en lucha, ya no importa si quieres o no esa cosa, ya sólo importa que otra persona no te arrebate lo que te ha costado conseguir.

Paulatinamente, vamos viendo como lo que más queríamos va perdiendo el valor que nosotros le dábamos cuando no lo teníamos, y al poco tiempo de tenerlo ya dejamos de quererlo. También ocurre con las personas, pero de una forma más sencilla. Cuando queremos una pareja o lo que llamamos nuestra media naranja, aunque a veces esa media naranja esté pasada, intentamos obtenerla por todos los medios, aunque algunas personas no lo vean así siempre necesitamos el cariño y la ayuda de una persona y aunque se tenga familia el cariño familiar es distinto al cariño amoroso. Nuestro propósito es encontrar pareja, y no decir que estamos solos y necesitados de amor, cuando conseguimos ese propósito, todo lo que hacemos lo sobrevaloramos desde dar un beso hasta hacer el amor con esa persona, pero nadie es culpable, sólo tú, por no valorar las cosas sobre la justa medida, sobre lo que se merece ese gesto y sobre lo que se merece esa persona por parte tuya. Pero cuando estamos necesitados de amor, cariño y respeto, todo lo que nosotros éramos, en algunos casos, se hace cenizas. Toda la vida está idealizada, ser feliz, tener pareja, tener muchos hijos, vivir en una casa, hipotecar toda tu vida ... Y en el momento en el que dices de no tener hijos o de no querer pareja ... Todo parece raro, lo llamamos raro porque es distinto a lo que hemos ido viviendo de generación en generación. Ahora, todo es distinto, ahora ya no basamos una relación en el afecto y en el cariño, ni si quiera a lo que antes llamaban relación se puede llamar ahora así, ahora se define como un "aquí te pillo aquí te mato", ese es el tipo de cosas a la que llamamos raras, raras porque es diferente, raro porque antes los padres de tus padres llevaban la vida de ellos y los casaban con quien querían, raro porque la primera persona que aparece en tu vida no es tu marido/esposa. Por eso es raro, ¿acaso un anillo que simboliza el matrimonio o un papel es mayor que el amor que pueden sentir dos personas y por el hecho de no estar casados no pueden permanecer toda la vida juntos?, me atrevería a decir que es un tanto injusto, porque ahora no exista el respeto que hay antes, ni la educación de antaño, no quiere decir que no exista el mismo amor que antes, la diferencia entre lo antiguo y lo innovado es la libertad, ahora existe más que antes y por ello nos vemos merecidos a disfrutarla, pero no todos lo hacen bajo el respeto.

viernes, 27 de agosto de 2010

Los hechos dicen más que las palabras, pero a veces las palabras son más que un hecho.

Te quiero mi amor, te quiero mi vida, te quiero mi aire, te quiero mi lucero ...

Tengo tantas y tantas palabras para llamar a esa persona, que creo que diría te quiero mi corazón. Sí, esa persona a la que se llega a amar, a la que se le entregan tus ganas o desganas de vivir, a la que le entregas tu respiración y tu manera de vivir, y a la que amas con y todas las de la ley. Esa persona que cambia tu tristeza por una alegría, esa persona que cambia tu llanto por un destello de luz en tu mirada, esa persona que te regala uno, dos o todos los abrazos del Universo, tantos que llegaría a rodear la Tierra con sus brazos para alcanzarte.

Sí, esa misma persona que se preocupa por y para tu bienestar, la que te da ese amor que tanto necesitas y te regala esas ganas de vivir que se fueron esfumando con el paso del tiempo y de los años. Esa persona a la que le debes momento inéditos, tantos momentos que has llorado al estar con esa persona, pero no de tristeza, sino de felicidad, de alegría, de orgullo ... Te sientes tan orgullosa de tener a esa persona a tu lado que por momentos piensas, se te pasan imágenes por la mente e incluso sueñas con que te lo puedan arrancar de tus brazos, de tu mirada y hasta de tu mente.

A este tipo de personas son a las que hay que darle las gracias por sacarnos una sonrisa cuando lo necesitamos y que nos abrazan y convencen de que un llanto no tiene sentido hasta que esa persona no se lo merezca y que nunca se lo merecerá porque una persona que te quiere nunca te hará llorar, o al menos eso dicen. Pero eso la mayoría de las veces no sucede, mientras más quieres a una persona más lloras por tenerla y más sufres por retenerla.

Me emociono, sí, porque nunca había sentido nada parecido, porque siempre han sido desprecios, siempre han sido momentos malos y momentos que para mí quedan en el pasado. Y por ello, quiero darle mi más grato reconocimiento de amor, a esa persona tan especial, a esa persona por la que lloro día y noche porque no quiero que se vaya, porque quiero que sus manos permanezcan en mí, que sus ojos sean los privilegiados en mirarme y que sus labios choquen con los míos.

Gracias, muchas gracias, por esperar de mi lo que tu me das, y gracias de nuevo y no me cansare de repetirlo por encontrar siempre el momento para hacerme sonreír y los momentos para hacerme llorar de alegría.

Nunca diré un jamás por respuesta.

Somos personas que estamos destinados a las tentaciones, a los sentimientos impuros, a lo que llamaríamos una aventura. Nos adentramos en aventuras y mundos paralelos, nos gusta lo peligroso, pero más nos gusta lo prohibido, mejor dicho nos encanta lo prohibido. Mientras mayor sea la prohibición mayor serán nuestras ganas de hacerlo y por lo tanto la idea de la prohibición será proporcional con las ganas de realizarlo.

Tenemos un corazón tan débil y una mente tan perversa, que nos cuesta trabajo pensar que a veces seamos así. Nos cuesta mucho ver la realidad de que las tentaciones están por y para nosotros y que si caemos en ellas es porque en ese momento nuestra debilidad es mayor que nuestras ganas de decir no.

Las veces que tentamos a la suerte, esas son las veces que más nos damos cuenta de que cometemos un error, un error detrás de otro. Caemos, caemos y volvemos a caer, dicen que a la tercera va la vencida, pero hay momentos en que una tercera vez no nos abre los ojos, y que tenemos que seguir cayendo, tenemos que seguir tropezándonos y tenemos que seguir equivocándonos, porque el verbo equivocar es sinónimo de madurez y valentía. Por ello dicen que la madurez no tiene edad, sino cabeza y mentalidad, o mejor dicho diría.

martes, 24 de agosto de 2010

Sueños tan profundos que florecen de la nada.

Los sueños a la larga nos crean ilusiones que sobrepasan las falsas esperanzas. Las veces que caemos en el profundo sueño nos quedamos en blanco, o mejor dicho vemos con los ojos cerrados una galaxia llena de estrellas, hasta que por fin creamos en nuestro interior, en nuestra mente, unas imágenes que no se salen de la realidad y que el cerebro procesa como si estuviéramos viviendo nuestro propio sueño, aunque realmente estemos dormidos, tumbados en una cama y con los ojos cerrados.

Realmente no sé si cuando morimos, caemos en nuestros propios sueños. Pero de lo que estoy totalmente segura es de que los sueños relacionados con la muerte son profundamente desagradables, te encogen el corazón y no puedes despertar cada vez que te adentras en uno de ellos. Es como si tu alma estuviera muerta, tu cuerpo petrificado o frío como el hielo. Después en nuestro despertar caemos o no en la conclusión de que hemos soñado, pero hay personas que sueñan con la mente en blanco, no se sabe si lo hacen o no, pero es seguro que no lo recuerdan, porque estamos sometidos a tanta presión, a tantos sentimientos, a tantas pasiones ... Que no pensamos la relación de lo que hemos soñado con lo que sentimos.

Los sueños por estúpidos que sean tenemos que saber leer entre líneas, y darnos cuenta de la relación que tienen dentro de nuestro entorno.

domingo, 22 de agosto de 2010

Si las palabras fueran de oro, todas valdrían la pena.

Tengo tanto veneno recorriendo mis arterias y mis venas, que creo que no me queda sangre, que lo que saldría por una de mis heridas me quemaría por fuera, pero más me quema día a día por dentro. A veces odio a mi sensibilidad porque se viene abajo cuando menos me lo espero, y también odio los momentos en los que lloro de rabia, de impotencia, pero no es porque realmente quiera, sino porque las palabras me hacen daño, se me clavan en el corazón y aún no sé porque sigo viva, no sé porque sigo viviendo después de todas las puñaladas que me dan paulatinamente.

Un buen día una persona, la cual es para mí como un trozo de cielo, me dijo que mis lágrimas no supondrían la felicidad de otras personas, que incluso se sentirían mal y que no por llorar me hago más fuerte y resistente, pero que si lo necesitaba adelante, que podía desahogarme todo lo que quisiera, pero que la sonrisa más bonita se la estaba perdiendo el mundo con mis llantos. Aquel momento, me hizo pensar y recapacitar sobre si mi vida giraba entorno a unos ojos húmedos, constantemente, y en ese momento caí en la conclusión de que mi felicidad estaba en manos de las personas que me rodeaban y que si una persona caía yo también lo hacía con ella, hasta que me di cuenta de que no son importante las veces que nos caigamos, sino las veces que nos vamos a levantar porque en cada una hay un esfuerzo admirable.

Necesito una vida nueva.

Hay veces que tiraría todo por la borda y veces en las que me siento suficientemente feliz de todo lo que hago, porque es lo que sale de mis adentros. Otras veces me gustaría no haber nacido, porque vivo por y para el sufrimiento, y otras en las que me gustaría que la felicidad que hay en mi interior no acabase nunca.

Siempre he estado destinada a la infelicidad, y cuando verdaderamente hace un cierto tiempo atrás se acaban los problemas y la desolación, giró de nuevo la noria y me tocó de nuevo lo que yo menos quería. En momentos como estoy quiero estar sola, pero mi corazón me pide un hombro en el que llorar, haría las maletas y me iría lejos, muy lejos, pero para no volver, y si es verdad que la soledad existe es mentira, siempre las decisiones que tomamos afectan a alguien, y evidentemente no a uno mismo, o quizá sí, pero eso es lo menos importante, hay que personas que viven por vivir y personas que viven por amor al arte, yo me incluyo en las personas que viven por vivir, porque no tienen más remedio, pero mis ganas creo que traspasan el menos infinito.

El corazón me dicta tantas palabras que mi mente no puede procesar, hay tanto rencor guardado en mi sistema circulatorio que cuando mis palabras pasan a mi mente escupo las palabras lo más ameno que puedo, pero siempre la culpable seré yo.