martes, 29 de marzo de 2011

El parque de los patos.

Estuve esperando como buenamente pude la llamada al timbre. Los segundos se hacían minutos y los minutos horas. La dilación se hacía eterna y desesperada. Llevaba horas preparada para abrir la puerta y encontrarme con su blanca dentadura destelleándome los ojos con su resplandor. En el radiocasete antiguo, que pertenecía a mi madre, sonaba Love to love you de The Corrs. Eso me recordaba que era mi grupo favorito cuando estaba en la facultad de audiovisuales. Era la canción estrella cuando estábamos mis compañeras de habitación y yo apenadas por algo. Ese era el tema que más sonaba en nuestro radiocasete después de Dreams. ¡Que recuerdos!. Mi pelo largo, mis pintas de paz y amor, mis rostro al natural no como ahora que necesito maquillarme para valer algo.


De esto no hace mucho sólo unos cuatro años, pero me siento orgullosa de aquellos días de estudio, horas sin descanso, mi vida dentro de la biblioteca como una rata de laboratorio cuando mis amigas habían acabado sus exámenes y no me dejaban estudiar a medianoche. Eso me hizo recordar que en un lugar no muy lejano de mi habitación tenía un álbum de fotos dedicado solamente a mis años de universitaria y que si me pusiera a verlas ahora se me caería alguna que otra lagrimilla así que preferí no hacerlo. Así que opté por una alternativa: ver la televisión. No había otra cosa con la que pudiera distraerme. Ya había escrito en mi Diario por lo que no volvería a abrirlo hasta que no volviera con Dan de dar el paseo y obviamente hasta que no se marchase a su casa de nuevo. Mis palpitaciones aumentaron pero no sabía porqué. El pulso de mi mano se fueron incrementando tanto que llegué a pensar que tenía un poco de Parkinson, con respeto a las que verdaderamente lo tienen. Me dediqué a recoger la ropa que había dejado en la habitación encima de mi cama y que no tenía pensamientos de doblar hasta que no volviera de estar con Dan pero como la televisión me aburría y lo único que estaba haciendo era pasar de canal en canal, lo que se conoce como zapping, pensé que sería lo mejor . Me quité las cuñas para andar más cómoda por mi casa o como siempre hacía: ir descalza. Quizá esa era la única manía que había quedado vigente desde que era pequeña hasta el día de hoy pero no me importaba porque mi piso siempre estaba más limpio que una patena. Antes de terminar todo el jaleo de camisetas y pantalones que estaban cubriendo mi cama como si aquello fuera un baratillo sonó el timbre de la puerta. ¡Bien ya está aquí!. Me alegró por una vez en toda mi vida escuchar aquel sonido estruendoso que provenía de la entrada de mi casa. Cerré la puerta de mi habitación para que Dan no pudiera ver el desorden que tenía formado en el dormitorio, me coloqué a la velocidad de la luz las cuñas y casi por segundos me miré en el espejo para echarme un último visto bueno. Para hacerme la interesante pregunté quien es, aunque sabía a la perfección quien se encontraba tras la puerta.



-Soy yo Beth. Dan - comunicó a mi pregunta.


"Ya lo sabía cariño" contesté para mis adentros. A su respuesta le sumé el girar de pomo de la puerta y una sonrisa que caminó de oreja a oreja hasta dejar a la vista mi perfecta dentadura blanquecina. 


-Me he podido escapar antes de lo previsto por eso estoy ya aquí. Para recompensarte los años en los que has estado sola. Ahora recuperaremos cada segundo perdido Beth - repuso con una sonrisa y esa mirada verde avellana que tanto me encanta.


Le invité a pasar y él sin pensárselo dos veces aceptó. Le conté lo que tenía pensado hacer en toda nuestra tarde juntos y él no se negó a nada. Bueno realmente yo sólo pensé en el paseo pero nada más. Me dijo que había un parque con un estanque repleto de patos al que podíamos ir pero que estaba un poco lejos de aquí así que se ofreció en llevarme hasta el en coche y yo no tuve más remedio que aprobar esa genial idea. Sentía como que tenía unos dieciocho años, como si me estuviera enamorando adolescentemente y me gustó bastante la idea de volver atrás en el tiempo y vivir lo que nunca tuve. Salimos de casa los dos a la vez. Cruzamos la calle para subirnos al coche y así se inició nuestra aventura crepuscular. Se paró en su casa, que supuestamente quedaba de paso, y cogió una bolsa de migajas de pan para darle de comer a los patos, un buen entretenimiento la verdad. Yo mientras tanto le esperaba en el asiento del copiloto con las manos unidas por los dedos y con una sonrisa que navegaba por alta mar y en la cual subió la marea al verle salir por la puerta con ese pelo castaño que tan loca volvía a mi cabeza.


De nuevo arrancó el coche rumbo parque de los patos, o al menos así le llamaba yo ya que no sabía que nombre tenía realmente. Cogió una chaqueta, muy propio de él me parece que es demasiado friolero sin embargo yo no traje ni una mísera rebeca que ponerme por encima por si hacía frío, de todos modos no me quedaría más remedio que aguantarme. Paró en un estacionamiento que se encontraba dentro de un descampado en el que había más de diez coches aproximadamente. Bajamos del vehículo y caminamos rumbo al estanque donde se encontraban aquellos adorables pájaros no voladores con ganas de que le echen de comer.


Cada cual paseaba a su rumbo y velocidad. Mis manos formaron un puño en el que de vez en cuando tenía que expulsar aire húmedo para sentir mis frágiles dedos. Dan sin embargo iba con su chaqueta, no puesta si no apoyada en el hombro y en la otra mano la bolsa con aquellos aperitivos para patos. Cuando llegamos al lugar apropiado me senté, no podía caminar más. Necesitaba por todos los medios colocar mi trasero en algún sitio blandito y cercano al estanque así que qué mejor sitio que el césped mismo. Me agaché y me senté en posición de meditación y Dan imitó mi acción.


-¿Te gusta? - preguntó mientras miraba de derecha a izquierda con aquellos inmensos ojos.


Me lo pensé unos segundos. Imaginé la idea de venir andando y me pareció un larguísimo camino. No hubiera podido aguantar pasear de esta forma, no con cuñas. Pero sí. El lugar era precioso. El agua donde se encontraban aquellos animalitos plumosos brillaba con los destellos del sol, estaba muy limpia y seguramente los patos estarían disfrutando de un gran domingo chapoteando en ella. Estábamos rodeados de naturaleza y eso provocó en mi una bocanada de aire puro que tomé sin ningún problema y que expulsé con la misma tranquilidad y ganas con las que lo inhalé.


-Es precioso Dan. Nunca había visto un lugar tan limpio de humos contaminadores de medio ambiente - dije finalmente tumbándome en la hierba que se encontraba a mis espaldas y alrededores.


-Me parece bien que te guste. Este lugar era mi preferido a la hora de desconectar. Aquí me pasaba las horas muertas estudiando para los exámenes de la facultad - ¡vaya!. Esta misma tarde estaba pensando yo en mis años de facultad ... ¡Qué casualidad! -, me encantaba observar a los gansos como movían la cola, como comían pescados que pasaban por su terreno y como paseaban de un lugar a otro sin preocupaciones. Creo que si tuviera que reencarnarme lo haría en ellos - comentó observando de nuevo a los patos que paseaban sosegadamente haciendo olas en el agua.

domingo, 27 de marzo de 2011

Desconcertando a mi príncipe azul.

Mi vecina se marchó de casa porque tenía que ir a hacer de comer para él y su chico, pero me hizo prometer que se iba con la condición de que no volviera a poner la música a toda pastilla y que no pegase saltos para que no echase abajo el edificio ... Una buena manera de recordar mi sobrepeso. "No seas estúpida" me dijo mi estómago "estoy pasando más hambre que los patos de Manolo, así que deja ya de pensar en tus kilogramos de más o de menos y dame de comer ..." rugía.


-Bueno pues esta tarde estaré ojo avizor en la mirilla de la puerta para ver pasar a tu príncipe azul, ¿vale? - bromeó mi amiga.


-Sí, mira. Que será lo único que podrás hacer - dije con jocosidad.


-Eso ya lo veremos. Cuando me propongo conseguir algo lo consigo ¡eh!.


-Espera, ¿en tus sueños?.


-No, en los tuyos - me guiñó el ojo derecho y a la vez sacó la lengua, típica burla infantil.


-Anda, nos vemos después que seguramente vengas a preguntarme que hemos echo o algo por el estilo.


-Que creída. Se piensa que es el ombligo del mundo. ¡A las diez me tienes llamando a la puerta!.


-¿Ves?. Si es que eres igual de previsible que un niño pequeño cuando entra a una juguetería.


Se marchó resignada porque sabía que lo que había dicho era verdadero tanto como que me llamo Beatrice Oliveira.


Las horas se me pasaron casi rozando la desesperación. Me tumbé en el sofá después de comer y no me quedaba otra cosa que esperar y esperar sin llegar a concentrarme en algo para entretenerme mientras, como dijo mi amiga y vecina, viene mi príncipe azul. Pero ¿realmente es azul o se ha desteñido?, que pregunta tan sumamente estúpida, pero que iba a hacer si no tenía nada en que pensar que no fuera en él.


De repente una idea atravesó mi inteligente cerebro y maqueé la posibilidad de salir un rato a da un paseo con Dan, no sabía a donde y creo que eso era lo que menos importaba en aquel momento porque lo que verdaderamente era merecedor de envergadura en ese instante era ponerme guapa y probarme modelitos. También recordé en ese momento que no le había devuelto el vestido a mi amiga y que hacía unas horas que había tenido la posibilidad de hacerlo pero ella tampoco se había dado cuenta así que me lo tomaré como un préstamo a largo plazo. Pero ¿sería muy atrevido llevar de nuevo el mismo vestido?, además no son horarios para llevar un atuendo tan elegante así que idea descartada. Me adentré en mi armario, observé mis zapatos, pantalones, faldas, chalecos, camisas, complementos ... Todo lo que se podía ver a simple vista en él, pero no me decidía por nada así que lo más sensato era pasar a la acción: probármela. Saqué del ropero unos cinco pantalones vaqueros, diez camisetas, una o dos camisas y una cantidad de prendas que seguramente no llegaría a probarme pero que sin embargo las saqué de aquel espacio cerrado para que le dieran un poco el aire y volverlas a colocar ¡qué imbécil soy!. Cerré las puertas del guardarropa para poder observarme en el espejo cada vez que  cambiase de vestimenta. El primer modelito fue algo informal unos vaqueros ajustados con secciones de pantalón rasgado, una camiseta con una muñeca que vestía un tu-tú en el centro y unas cuñas vaqueras que me quedaban realmente geniales y que alzaba mis piernas a pesar de lo bajita que era. Así me pasé al menos una hora hasta que sonó mi móvil y fui corriendo a por él. Un aviso de mensaje. Lo abrí y había escrito algo:



"Beth me retrasaré un poco espero que no te moleste pero es que mi madre se entretuvo un poco hablando con mi tía. Nos vemos a las seis de la tarde, prometo recompensarte por la espera y el abandono de esta mañana, besos. Dan."



¡Me cachis!. Bueno mirándolo por el lado positivo tengo más tiempo para dedicarme a pensar que voy a ponerme ... ¡Demasiado diría yo!. Acabé cansada de quitarme y probarme trapos así que al final me decanté por un vaquero, las mismas cuñas vaqueras que me probé al principio y una camiseta con volantes en las hombreras y con un atractivo escote aunque no era la mejor época para llevar tales atuendos. Dediqué el tiempo que me sobraba en ver videos en el youtube para hacerme un peinado que llamase la atención y que a la vez pareciera algo informal. Se quedó en un intento fallido porque me aburrí de ver tantos y no pillaba ningún truco, así que lo más romántico que se me ocurría era una trenza de cola de pescado.

II Galardón por B€!t@.

Es una pena que haya sido premiada en menos de un mes dos veces ... !Una pena vaya!. Sólo me queda darle las gracias a mi queridísima amiga, y pronto compañera de algo MUY GRANDE, por considerarme una de sus Premio a el/la mejor seguidor/a así que a mi no me queda que decir otra cosa que: ¡BEA TE QUIERO!, y no ... No es por pelotear  


Aquí van las normas:


» Premia a los 10, pueden ser más o menos como quieras, mejores seguidores de tu blog.
» Cuéntanos 3 mentiras y 3 verdades sobre ti en una entrada.
» Selecciona a quien te premie y a quien premies con el link de su blog en la entrada.


Os dejo mis mejores seguidores:


- Cristina Jimenez Laescritora con su blog
- Angy Vendetta con su blog
-Aceituna Rellena de Espinacas con su blog
-Nieve Perpetua con su blog
-Fragmentos de sueños (cuando me de su blog lo dejaré por aquí)
-Paula B.P con su primer blog y segundo blog
-Nubes de colores con su blog
-Alec Surrealista con su blog


De momento estos son mis blogs a los que premio. Si siguen resurgiendo los iré poniendo.


Aquí van mis tres mentiras:


» No me gusta el chocolate
» No me gusta besar a mi chico
» Odio leer libros


Y mis tres verdades:


» Me encanta besar en la nariz a Garfield (mi gato)
» Adoro fotografiar todo lo que me parece digno de ello
» Colecciono velas


Bea me encantaría premiarte de nuevo pero como no puedo dejo aquí su blog: http://mundo-no-perfecto.blogspot.com porque me encanta seguir las normas =D


Espero haber sido justa con todos aquellos que siguen mi blog y leen todos mis relatos o casi todos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Planes del ocaso.

 Separó sus labios de los míos. Ese gesto me pareció un infierno después de haber estado en el cielo de sus comisuras. 


-Me tengo que ir ya Beth. Tengo que ir a recoger a mi madre de cada de su hermana. No le gusta que le haga esperar - ¡que tierno!. Va a ir a recoger a su madre, pero me va a dejar aquí tirada en la penumbra de un piso solitario y vacío, excepto porque estoy yo dentro. Pero como digo conmigo o sin mi: vacío.


-De acuerdo Dan. Te entiendo. Ve a recoger a tu madre - sonreí forzosamente al terminar la frase. La idea de que se fuera no me gustaba nada.


-Me gustas Beth - cambió radicalmente de conversación -, me gustas y mucho. Y no voy a dejar que unas palabras, que no son ciertas, estropeen lo que siento por ti. Lo que sentía desde que nos cruzamos en la calle para recoger tu pañuelo morado estampado de flores - ¡se acordaba del pañuelo a la perfección!. Incluso llegaría a decir que mejor que yo -. Y lo que normalmente estoy empezando a sentir desde la noche de la cena de empresa. Beth eres especial, única y no voy a dejar que otro capullo, que no sea yo, te conquiste. Al menos déjame intentarlo. Déjame demostrarte que esas palabras que dijo Kelly son inciertas. Quiero que sepas que conmigo te sentirás a gusto y que no dejaré que nada ni nadie te haga daño, ni siquiera yo.


Precioso. Enternecedor. Increíble. Sus palabras asaltaron en mis ojos y se me escapó alguna que otra lágrima que él limpió con un pase de dedos por mi párpado inferior. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida de creer lo que me dijo aquella maldita?. Tiene razón. Se merece una oportunidad y tengo que dársela. Me siento en el deber y la necesidad de concederle al menos una.


-Para compensar el plantón en mitad de la declaración o el principio de una bonita historia, esta tarde vendré para estar contigo y hacemos lo que tú quieras.


Espera ... ¿Estábamos saliendo ya?.No. No creo. No lo sé. ¡PERO ME GUSTARÍA SABERLO!. ¡Uff ...! Que complicado es todo. De todos modos no se lo preguntaré. Dejaré que pase el tiempo y así me doy cuenta de si esto tiene o no futuro, y espero que sea lo primero.


Me dio un cálido beso en la frente y me acarició el pelo hasta soltar el último mechón de mi cabello alejándose cada vez más y más a la puerta de salida y abrir y cerrar con un suave girar del pomo.


-¡Increíble!. ¿Dónde está mi Diario?. ¡DÓNDE ESTÁ ESE MALDITO BASTARDO CUANDO MÁS LO NECESITO! - pegaba saltos de euforia -, ¡aquí estás maldito! - lo agarré del extremo y cogí mi bolígrafo.


Mi mano escribía perfectamente al compás de mis latidos. Mi corazón daba vuelcos al escribir cada vez aquel nombre de ese hombre que se declaró, o lo intento de buena manera, ante mi: Dan. Me tiraría de los pelos para despertar de aquel sueño o me daría un pellizco en la mejilla pero creo que sería masoquista si lo hiciera así que lo dejé en un plan B si aun no seguía creyendo que Dan besase mis sonrosados labios. Lo sentía por mi vecina de enfrente y por la que topaba con mi suelo pero necesitaba poner la música a toda pastilla y saltar, vociferar y soltar todos los sentimientos con gritos ahogados. Así que así hice. Sonaba Surrender de Simple Plan, aunque rendirse, como bien indica el título, no es la mejor solución y me acabo de dar cuenta esta mañana con un dulce Frapuccino de caramelo que no sólo endulzó mis mañanas si no que las volvió locas.


Que puedo hacer esta tarde con Dan ... Como domingo que es estará todo cerrado, por lo que no nos quedará más remedio que quedarnos aquí en casa. Escuché unos seguidos portazos y no me quedó más remedio que dirigirme a la entrada a ver quien osaba venir a fastidiar mi alegría. O ¿sería que Dan se olvidó algo?. Claro, se olvidó de llevarme con él, pero ese no era el caso. De nuevo la mirilla fue la que publicó a través de aquel pequeño vidrio redondeado. ¡Mi amiga y vecina!. ¿Qué querrá?. Abrí la puerta con entusiasmo y me abalancé sobre ella para darle un gran abrazo amistoso.


-¡Pero que te pasa loca!. Tienes a todo el edificio temblando. Pensábamos que te había dado un ataque de locura o algo parecido. Todos los vecinos han venido a quejarse por tus ruidos y claro como Presidenta de la comunidad tengo que poner medidas. ¿Prefieres que te tire por el balcón o que te de un bañito de agua fría? - bromeó.


-Por mi ¡dame un guantazo en la cara que lo necesito urgentemente! - grité casi en su tímpano porque todavía seguía abrazándola fuertemente.


-¡Beth copón!. Que me vas a dejar sorda. A ver que te ha ocurrido.


La agarré de la mano y la introduje dentro de mi hogar para contarle todo con pelos y señales, bueno vale ... Casi todo. Le conté desde la inesperada visita en la que creía que era ella hasta ese beso que me dio en la frente y la necesidad de que se quedara cuando me dijo que tenía que irse.


-¡Que bonito! - bramó -, ¡yo quiero poner un Dan en mi vida!. No el tuyo, pero otro. Me meteré después en la conocidísima página de Búscame y encuéntrame a ver si existe algún Dan por los alrededores que merezca la pena. Y sigo diciendo que no será el tuyo, te lo prometo.


-Más te vale, no quiero más traidoras en mi vida - ese comentario me hizo recordar a aquel manojo de pelos andante con poco estilo que caminaba seductora por la oficina por si aquella noche podía tener a alguien, más que a su periquito, para que le cante, y no hablo de cantar a secas.


Le conté también el incidente con Kelly y estuvo casi todo el tiempo con la boca abierta en forma de "O". Sí era increíble. Hasta yo sabía que en esos momentos mi vecina-amiga le hubiera atizado el guantazo que yo le pedía hace sólo unos minutos para que se diera cuenta de que aquel hombre con calzoncillos de Calvin Klein era ¡sólo mío!.

lunes, 21 de marzo de 2011

Intensos escalofríos.

-... -parecía que no encontraba las palabras exactas para la situación - ... Yo ... - Se abalanzó sobre mí y me dio un impactante beso en los labios. Me quede perpleja, asombrada, impresionada, anonadada, sorprendida ... ¡Como queráis llamarlo!. Pero sin duda no pude evitar continuar con su amistad besucona.


Me agarró de la nuca y me acarició el pelo. Me encantaba que me hicieran eso pero no quiero ni pensar como lo sabía, sólo que al hacerlo un escalofrío me recorrió todo el cuerpo casi a la misma velocidad que aparece y desaparece una estrella fugaz. Sí. Dan era mi estrella. Era la persona que me iluminaba el camino en la oscura noche y el que me daba sombra en los días de calor. Ese era mi Dan. Espera ¿mi?, ¿eso no es un determinante de posesión?. Implicaba eso que ¿Dan me pertenecía?. ¡Bah!, que bobadas. Seguramente sólo sería un lapsus de mis sentimientos enfrentados con mis pensamientos.


-Beatrice Oliveira. Te quiero - esas fueron las primeras palabras que salieron de su preciosa y adorada  boca después de darme aquel beso de película. No sé si fue el más largo, y dudo que lo sea, pero sin duda fue el beso más romántico, e improvisado, jamás visto.


Yo seguía igual de pasmada que antes. Esa fusión de labios carnosos con mis pequeños y finos belfos, su sabor chocolateado del Moca de cacao rebujado con Frapuccino de caramelo y esos ojos, los de ambos, que se cerraron en el momento del impacto, sería algo que no podría olvidar por mucho que quisiera hacerlo.


Me miraba y yo me sentía intimidada por aquellos ojos verdes avellana y esa sonrisa pícara que esbozaba sus facciones. Me volvía loca, loca de atar. Sin duda ese Dan que hace unos días era un insoportable adulto, en algunos casos más niño que otra cosa, se convirtió nada más y nada menos que en la persona que endulzaría mis mañanas, como el bien dijo, y mis crepúsculos.


Digamos que no grité en ese momento porque no me encontraba con fuerzas para hacerlo, pero en mi interior había una guerra entre la adrenalina y la euforia, sin embargo creo que ganaría la segunda o por lo menos la ayudaría a hacerlo.


-¿Beth? - preguntó mientras me miraba inquieto a los ojos clavando sus pupilas en el reflejo de las mías.


No me salían las palabras. Mis delgados y flexibles brazos le rodearon por el cuello y sus manos, casi temblorosas, se posaron en mis caderas. Le quería. Parecía mentira que después de lo que pasó con Kelly siguiera queriéndole, pero más extraño me parece que él, a quien le dan a elegir entre mí y las amigas de su abuela elegiría las segundas, me hubiera dado ese beso tan impresionante.


-No me lo explico Dan - repliqué al lado de su oído.


-¿Qué hay que explicar Beatrice? - exclamó intrigado.


-No sé porqué ahora estamos así, tampoco sé si me gustaría saberlo. Lo único que sé Dan es que desde hace más de cuatro años tú eras mi amor platónico y ahora mírate. No te reconozco. Estabas con Kelly y yo ...


-¿Y tú que Beth? - interrogó mirándome seriamente con su mentón tenso entre sus dedos índice y pulgar.


-Yo digamos que he sido siempre el bicho raro.


-¿El bicho raro? - repitió confundido -, no sé a que te refieres. Explícate.


-Sí, Dan. El bicho raro de la oficina. Desde que Kelly se fue he tenido que ponerme borde con personas que no tienen la culpa de mi mala suerte. He sido estricta sin tener la necesidad de serlo y me he sentido como un reptil, siempre arrastrándome, cuando he tenido que pedir algún favor a alguien. Pero lo que más me ha tocado y de lo que nunca me olvidaré es de que estuviste saliendo con mi actual archienemiga : Kelly.


-¿Qué yo qué? - puso los ojos como platos, tanto que se le veía todo el ojo blanco. Sin rastro de sus ojos verde avellana.


-Eso fue lo que me dijo ella. Es más fue lo último que me dijo, y supuestamente tus palabras exactas hacia mi fueron "Beatrice es una chica que se despierta como un perro rabioso y que se acuesta como un monstruo verde".


-Pero, pero ... ¿¡de verdad crees que yo he podido decir eso después de lo que yo he sentido por ti desde que entraste por la puerta de "The Big Holidays" !? - su cara seguía siendo un poema al mirarme. Podía ver la expectación en sus ojos por saber todo lo que me dijo aquella traidora - y eso por no hablar de nuestro encuentro en medio de la calle. Sí aquella situación tan embarazosa. El choque de nuestras cabezas al recoger el pañuelo que salió volando de tu cuello.


-No lo sé Dan. No sé que pensar - aún así me encantó que recordase aquel momento en el que nos encontramos antes de  yo empezara a trabajar en "The Big Holidays" -. Ahora me vienes con este gesto. Hace un día has estado durmiendo en mi casa, en mi cama, sin pantalones - eso último no debería de haberlo recordado porque se me vino la imagen de él en boxers y la verdad que me gustó bastante imaginar esa situación que seguramente se tornó embarazosa -, y has estado cogiendo mi escarabajo. Así que ya te digo que no sé que pensar. Dímelo tú.


-No pienses Beth, déjate llevar. Sólo tienes que sentir. 


En ese momento sus labios se posaron en los míos. Volvió a hacerlo. Volvió a pasar. Volví a sentir ese escalofrío, e incluso me atrevería a decir que fue más fuerte que el de antes, y me encantó.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ilusiones de la vida.

La vida te ha concedido motivos por los que estar triste y minúsculo en una esquina llorando agua de mar. Pero para calmar tu angustia te ha concedido la presencia de personas con las que compartir más que palabras. Además de ello te ha dado un extenso vocabulario para que puedas, de la mejor forma, expresar lo que sientes, pero sin duda la mejor forma de demostrarlo es ejecutándolo porque como dicen "el movimiento se demuestra andando". Y así es. Ni más ni menos que la pura verdad.


-Te quiero - decía.


-¿Por qué? - preguntaba con intriga.


-Porque sí, porque lo siento, porque creo que es la palabra correcta para hacerte saber lo que siento por ti.


Pero claro, ese te quiero se quedaba en eso, en palabras. Porque no había sentido besos pasionales, abrazos fraternales ni ningún tipo de gesto que le hiciera reflexionar de si lo que decía tenía algún sentido para sus oídos o solamente eran frases escupidas por la boca. Era absurdo cuestionar si lo que sentía ella por él era correspondido. La chica quería creer que sí, pero verdaderamente no sabía que detrás de esos te quieros se encontraba la palabra mentira. Ilusa cual niña con globos de colores que con el tiempo se van desinflando o que sin más viajan con el viento.


Claro está en que la felicidad a veces no consta de dos personas, porque una tira tanto del carro que acaba convirtiéndose en uno, pero no por la fusión de la pareja, si no por la soledad de ésta.


-Quien me obligó a enamorarme irrevocablemente de la persona que ni me mira en situaciones especiales y que todo lo arregla con un lo siento y un te quiero con la boca pequeña. El amor llamó un día a mi puerta pero veo que se quiere ir de viaje para no volver.


Y por muy duro que fuera así hizo. Mandó al amor a otro lugar. A otro rincón en el que estuviera más a gusto y en el que poder reírse de las desgracias de otros.


-Adiós amor, espero que tardes en regresar.


Aquí empezó el regreso a una nueva vida. O como decimos borrón y cuenta nueva.

lunes, 14 de marzo de 2011

Muestras de cariño.

No puedo parar de darle vueltas a lo que me dijo Kelly. Pero tampoco me paro a pensar si realmente vale la pena pensar en el pasado.


Me dirigí hacia donde estaba Dan. Hoy venía especialmente guapo con una camiseta de manga larga ajustada a sus pectorales y unos vaqueros desgastados que le quedaban geniales. Pero como siempre él y sus deportivas, rojas con el símbolo Converse a un lado de cada zapatilla, eran inseparables para ocasiones informales. Me senté a su lado, en aquel sofá donde me pasé la noche anterior durmiendo como un oso invernadero.


-Y dime, ¿qué te ha traído por aquí? - interrogué sin que viniera al caso mientras me estaba tomando felizmente mi Frapuccino de caramelo que con tanto cariño, o eso creo, me lo trajo Dan a casa.


-He pasado por aquí de casualidad - ¡ya claro! -, mi madre me dijo que si le llevaba a casa de su hermana Ada y yo como buen hijo que soy, o eso creo, no me he podido resistir a los encantos de mi madre y la he tenido que llevar - ¡oh que mono! Parece que la madre es una devota que se ha encontrado por la calle y él como buen solidario que es la ha llevado sin reparo a donde ella le ha dicho.


-Ah pues muy bien, me parece correcto lo que has hecho. Las madres de hoy en día no se bastan con el crochet o el punto de cruz para pasar sus aburridas tardes si no que le suplican a sus hijos que las lleven a casa de familiares, amigos o vecinos para poder chismorrear y tener un entretenimiento que les haga más ameno sus días.


-¿Beth tienes madre?. Porque creo que no has definido a mi madre demasiado bien. Ella no hace ni punto ni crochet. Se pasa las tardes viendo la televisión: programas del corazón, concursos, reality shows ¡y hasta dibujos animados!. La vida del anciano es muy pesada. Pero no te preocupes que ya llegarás a su edad. A la que también llegaré yo.


Que tiernas palabras. La verdad que cada vez que habla me enternece más el corazón pero como no pude disfrutar de mi madre ni de mi padre me imaginé que era mejor no seguir hablando de ello para que me sacase el tema de la familia y lo mucho que se quieren de Navidad en Navidad o cada día esporádico que quedan para ir a cenar, almorzar o a cualquier cosa para estar dentro de la hipocresía de la familia unida. No sé si se daría cuenta y espero que no pero en ese momento se me saltaron un poco las lágrimas al recordar el suceso de mis padres y el pasado tan amargo que he tenido para que la vida me haga ver la realidad, la dura realidad y me haya hecho fuerte ante ella para que las cosas que me ocurren no me hieran más de lo que yo espero.


-Beht, ¿te ocurre algo? - ¡maldición!, si que se ha dado cuenta y de lo que menos quiero hablar es de mi pasado ya que seguramente, ¡casi seguro!, que saldrá el tema de Kelly y no quiero reprochar nada ni recordar las palabras exactas que le dijo a ella referente a mí "Beatrice es una chica que se despierta como un perro rabioso y que se acuesta como un monstruo verde".


-No, no me ocurre nada. Es más estoy contenta de compartir el aburrido domingo contigo - dije sacando la mejor sonrisa para que no se preocupase de la evidencia de que estaba llorando.


-Beatrice, somos mayores, adultos, maduros ... Como lo quieras llamar, pero tenemos sentimientos y cuando éstos no se sacan tenemos que hacer un llamamiento a nuestras lágrimas para poder sentirnos mejor de lo que estaremos contándole los problemas a otras personas. Pero eso es relativo. Y por eso quiero que te sinceres conmigo y que me cuentes cualquier cosa que te haya ocurrido. Seré una tumba. Mejor dicho seré tu tumba de secretos. Pero si no quieres desahogarte conmigo lo entenderé, sé que no es que te caiga excesivamente bien pero creo que podremos llegar a ser buenos amigos.


¿Amigos?. Sí creo que a eso es a lo que aspiro con él: a ser amigos. Que palabra más simple. Yo quería hace años estar con él, yo quería despertarme por las mañanas apoyada en su pecho, pero él lo estropeó todo ligando con mi ex-amiga Kelly. No podía imaginarme la situación tan bochornosa que pasé en aquel momento porque eso sería llorar y llorar más y lo que menos quería en esos momentos es mostrar mi debilidad ante un compañero de trabajo como lo era Dan.


-No te preocupes. Estoy bien. Mejor que nunca - o eso creía ver yo. Tal vez mis sentimientos no me dejaban ver más allá de mis palabras. ¿Bien?, ¿cuándo he estado realmente bien?. Nunca. Pero eso no quería decir que en algún momento de mi vida tuviera que serlo.


Se acercó a mi y me dio un fraternal abrazo. Yo no me lo esperaba pero no reaccioné indebidamente a sus muestras de cariño, o como dijo él: amistad. Así nos quedamos unos segundos hasta que al fin pude calmarme con su respiración fluida haciendo que la mía se acompasase.


-Beth yo ...

Dos cafés llenos de palabras.

Me levanté del marco de la ventana en la que estaba apoyada y me fui directamente a la puerta de la entrada para ver quien era. Sigilosamente miré por la mirilla que estaba situada a la misma altura de mis ojos. Destapé aquel circulo de cristal que me dejaba ver a través de ella quien se encontraba al otro lado de la puerta. ¡Dan!. ¿Qué hacía aquí?. Hoy era domingo, además él nunca me ha visitado, ni por problemas de trabajo ni para verme simplemente. ¿Qué querrá?. Me tenía tan ensimismada su presencia que me olvidé de que tenía que abrirle, pero él me lo recordó llamando de nuevo al timbre de mi casa. Desperté de aquel "espejismo" y actué abriéndole.


-Buenos días bella durmiente - articuló con una sonrisa que casi le llegaba de oreja a oreja -, ¿cómo se te presenta el domingo?.


¿Perdona?, ¿se preocupa por mi vida, mi estado de ánimo y mi día a día?. Pero si Kelly dijo que ... Borrón y cuenta nueva, no haré caso a lo que dijo aquella traidora. Creo que despertaré de este sueño en el que Dan se preocupa por una chica como yo.


-¿Beth? - preguntó acercando su cara a la mía, algo que me hizo reaccionar y retroceder a tiempo -, ¿te pasa algo?. Si quieres puedo irme, veo que sigo sin ser bienvenido en tu casa.


¿Irse?. ¡No!. Yo no quiero que se vaya, quiero que se quede y que me haga compañía en este estado de soledad  y recuerdos no deseados.


-No, quédate - contesté con una media sonrisa al ver que venía acompañado de dos vasos de café del Sturbacks, que creo precisamente que no estaba al lado de mi casa así que venía predestinado a aquí.


Entró sigilosamente como si de un ladrón se tratase. Se fue directo al salón sin yo tener que decirle nada y apoyó los vasos en la mesa.


-Creo que te gustará el que te he traído es un Frapuccino de caramelo, tenía entendido que ese era tu preferido, y yo me he pedido un Mocca de chocolate.


¿Cómo sabía que el Frapuccino de caramelo era mi preferido?, ¿por qué Dan sabe más de mí que yo de él?. Vale que sepa mi edad, mi nombre, mi talla de zapatos y ropa porque creo que se ve a primera vista, mi color de pelo, ojos y tonalidad de piel. Pero que cual es mi café favorito, que sepa que a mi coche le digo escarabajo y mil millones de cosas más que no me imaginaría nunca que sabría. No tengo explicación para darle un porque a estas preguntas retóricas.


-Sí ... sí me gusta ese café - conseguí articular por la sorpresa que me llevé al saber aquellas cosas de mí.


-Me alegro porque si no te llega a gustar me tendría que acercar a por otro para endulzar tus mañanas.


¿Endulzar mis mañanas?, ¿acaso tengo cara de amargada o de haberme comido un limón entero?. No sé ... Sigo estando igual de pasmada que al principio.


-Ahora vuelvo - le dije dirigiéndome a mi habitación.


-Vale.


Me fui a mi dormitorio me arreglé el pelo, lo más que pude, y me vestí un poco más formal ya que iba en pijama. Sí, mi pijama largo de corazones y unos calcetines que me llegaban a las rodillas. Así que cogí unos vaqueros, una camiseta y mis zapatillas de andar por casa, eso no lo cambié.


-¡Guau! - exclamó al verme salir de mi cuarto -, ¿para que te has arreglado?, si tú siempre estás estupenda.


¿Perdona?. Pero si le dijiste a Kelly que entre las amigas de tu abuela y yo preferías a las primeras. ¡Maldita sea no paro de pensar en lo que dijo esa hija de Judas!.

domingo, 13 de marzo de 2011

Tristes despedidas.

-Te quiero mi amor.


-Y yo ...


-¿...? - ella se dio cuenta de que no lo decía muy convencido.


-Que yo también te quiero y te amo con locura - articuló el chico para dejar tranquilo los pensamientos negativos de ella.


-Te necesito, necesito estar contigo. Necesito despertar y saber que estás a mi lado para poder agarrarme a ti, abrazarte por la cintura y apoyar la cabeza en tu pecho desnudo - repuso casi con lágrimas en los ojos, algo de lo que el chico no pudo darse cuenta por la distancia que existía entre ellos.


-Lo sé porque yo también necesito acariciarte el pelo y que te quedes dormida en segundos para poder mirar lo minúscula que pareces cuando respiras tranquilamente.


Las palabras de su chico, de su amor, de su vida y de la razón de sus despertares alegres le hicieron romper a llorar. Como ya dijo le necesitaba, quería estar con él y que el tiempo se parase para poder disfrutar de su presencia. Pero cuando estaban juntos no pasaba el tiempo, si no que corría a la velocidad de la luz. Era viernes por la noche cuando se encontraron y a la nada estaba atardeciendo un domingo cuando el chico tenía que coger aquel transporte público que a ella tanta rabia le daba ver como se acercaba porque eso significaba la lejanía de su mitad. Pero antes de ello unían sus comisuras, sus alientos se convertían en sólo un pulmón y sus ojos caían a la vez que sus facciones se acercaban como cuando se oye una melodía lenta que da sensaciones de perfección.


Así se sentían estando juntos. Perfectos.


-Prométeme que no me harás daño nunca - dijo la chica antes de que el chico cogiera aquel transporte tan odiado por ella.


-No te lo prometo. Te lo juro. Me haría daño a mi antes que hacértelo a ti - contestó el chico acariciando las sienes de la chica con el reverso de la palma de su mano.


A lo que la chica contestó posando su mano con la del chico y bajando a la misma velocidad que lo hacía el chico produciendo en ella una sensación escalofriante que recorría su cuerpo casi a la misma vez que lo hacía su sangre.


Sin embargo el pitido de aquel cacharro estropea-momentos provocó que el chico cogiera sus pertenencias y se dispusiera rumbo a la ciudad dejando en aquel pueblo muerto a la chica que le robó el corazón el día que no olvidaría jamás.